Jueves, 14 de Abril de 2011 13:51 ‘ENCONTRARÁS DRAGONES: JUGANDO CON FUEGO’ - elimportuno.com
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Viernes, 15 de Abril de 2011 15:55

Por Sara Pallarés

 

Dado el tedioso panorama que nos ofrece últimamente la cartelera, se agradece de vez en cuando algún drama épico y humano de calidad que realmente consiga emocionar de una manera convincente. Todo ello combinado con una visión de la Guerra Civil española que sin duda supone una lección para los cineastas de nuestro país, incapaces hasta ahora de mostrar nuestro conflicto sin plagarlo de denigrante ideología y separatismo. Roland Joffé a quién ya pudimos disfrutar en títulos como ‘Los gritos del silencio’ (1984)  o ‘La Misión’ (1986) es el responsable de la escritura, dirección y montaje de esta coproducción entre Estados Unidos y España

El filme nos relata la historia de dos amigos de la infancia, José María Escrivá (Charlie Cox) y Manuel Torres (Wes Bentley). Ambos van a reaccionar de maneras bastante diferentes ante un conflicto de trasfondo como la guerra civil, y ante sus conflictos interiores. Un relato evocado a través de flashbacks que se suceden gracias a la investigación que Roberto Torres, el hijo de Manuel, está llevado a cabo acerca de Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del ‘Opus Dei’. Este marco bélico se entremezcla con toda una amalgama de sentimientos de odio y amistad, amor y dolor, venganza y perdón; dragones con los que Joffé consigue capturar rápidamente la empatía del espectador alejándole de cualquier ideología. El director plasma los testimonios de unos héroes comunes que luchan día a día por lo que creen que es deben hacer o que pagan por todos aquellos errores que no pudieron evitar cometer.

De antemano, a esta película conviene acercarse sin prejuicios religiosos, políticos o ideológicos porque de lo contrario la decepción resulta inevitable, como de hecho así ha sido para muchos. Joffé, judío agnóstico y de izquierdas, no enfoca el filme con una perspectiva religiosa o política a pesar de su evidente presencia, sino que se centra sobre todo en una óptica humana, profundizando mucho más en las luchas internas de cada personaje que en lo hechos en sí mismos. Es evidente que no estamos ante una película destinada en particular a un público religioso o simpatizante del ‘Opus Dei’ ya que su recaudación se hubiera reducido de manera considerable. De hecho, resulta patente que Joffé no está ofreciendo una biografía de José María Escrivá por lo que no es de extrañar que el santo sea tan sólo un protagonista más de la historia sin olvidarnos de que la trama pertenece mucho más al campo de la ficción que al de la realidad. Al director le interesa mucho más la personalidad y los valores de José María que la labor que llevara a cabo en su vida. Escrivá tan sólo está inmerso dentro de un cuadro de personajes cuyos ideales y caracteres cobran fuerza contraponiéndose; personajes obligados a tomar una difícil postura dentro de un conflicto tan crudo como la guerra.

Es posible rastrear algunos puntos en el guión que resultan forzados, sobre todo en relación a la historia de traición entre los milicianos anarquistas o los largos flashbacks de arranque que ralentizan demasiado el ritmo de la narración y aportan excesiva información. Cabe resaltar sin embargo una cuidada puesta en escena y una gran ambientación de la época con una mirada sobre la guerra, como ya he dicho, sin prejuicios ni partidismos, mostrando únicamente el valor y la motivación de cada personaje por su causa y señalando siempre las dos caras de la misma moneda.  
El mensaje de la película es claro: no hay más arma contra la venganza y el odio que el perdón y la reconciliación. Un forcejeo de dragones interiores que sirven a Joffé  para denunciar, según sus propias palabras, “la ausencia de amor en nuestro mundo” y para preguntarnos con qué clases de dragones estamos llenamos ese vacío.

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