Algo más de 'Encontrarás dragones' Pedro / Rodríguez / Mariño 2011 - 01:00
PDF
Imprimir
E-mail
Seleccionadas
Lunes, 02 de Mayo de 2011 16:03

 

Desde el 25 de marzo muchos hemos visto ya la película de Roland Joffé y vale la pena comentarla. Las apreciaciones de los expertos en cine, de indudable interés, dejémoslas ahora para revistas y secciones especializadas. Para el gran público esas apreciaciones podrían eclipsar otros contenidos más generales, de especial interés, que quiero hacer notar.

De entre los variados comentarios y críticas que han pasado por mis manos saco estas conclusiones: es una película muy bonita, de gran calidad en todos sus aspectos: buenos actores, bien construida, bien ambientada y con un argumento brillante. Se trata de un gran drama épico, a la manera de los grandes temas suscitados por los clásicos: Shakespeare, Calderón…, los celos, la duda…, ahora en nuestro caso el perdón. Sí juzgo oportuno traer a colación dos testimonios de particular autoridad. Ennio Morricone, autor de la magnífica banda sonora de La Misión, nos dice: "con esta película Roland Joffé confirma su talento, su grandeza de director profundo, intenso, de altísima calidad. En este film confirma lo que siempre ha sido: un gran director". Por otro lado, Susana Tamaro, escritora y cineasta, considera que es un filme "muy bien dirigido y es muy eficaz desde el punto de vista dramatúrgico".

Quiérase o no, la atención del espectador se dirige muy especialmente hacia Josemaría Escrivá, único protagonista del reparto fundado en la realidad, bien representado por Cox, movido y motivado por Joffé con maestría y agilidad. Los que estamos familiarizados con la figura y escritos de San Josemaría vemos que existe entre el Escrivá real y el de la película una gran continuidad y congruencia. Queda muy bien reflejada en ella su grandeza de espíritu, su fortaleza interior, su rica caridad y de formas bien expresivas, su agudeza de pensamiento y de acción, junto a la piedad profunda y auténtica de quien es ya un santo muy conocido y, a la vez, que otros han de descubrir para iluminar tantas cuestiones que se plantean hoy.

Algunos rasgos del joven Josemaría como aparece en la película quiero subrayar. Su sacerdocio, calco del Evangelio, es generoso y universal, abierto a todos y siempre; no se deja absorber o limitar por unos ni por otros. Porque el sacerdocio de Cristo es universal, como la Iglesia es universal: católica. Fue esta nota una gran novedad del cristianismo frente a las religiones nacionales, locales, familiares o personales (emperadores o héroes) de los paganos, o frente la teocracia del pueblo de Israel. Cristo vino a salvar a los hombres, a todos los hombres, de todos los pueblos, de todas las razas.

Por eso Josemaría encarna un sacerdocio que es un decidido servicio a los laicos, bien alejado del clericalismo de servirse de los laicos o de dejarse servir por ellos. Por eso trata de fundamentar al máximo la formación doctrinal-teológica de los fieles, de modo que puedan decidir en conciencia y con sentido cristiano, en lo personal, laboral, político o apostólico. Y así, llenos de responsabilidad apechen con las consecuencias buenas o menos favorables de sus actuaciones, solos o asociados con otras personas, promuevan empresas que acrecienten el bien de la sociedad civil y el bien de la Iglesia. Algunas de esas empresas serán más directamente apostólicas porque se refieran a la ciencia, la cultura o la información. Buen ejemplo de este servir a la Iglesia sin servirse de la Iglesia puede ser la promoción de esta misma película, Encontrarás dragones.

Otro aspecto bien marcado del fundador del Opus Dei, en su juventud y siempre, es la promoción de la santidad para todos, para los laicos también, no sólo para los sacerdotes y los religiosos. A todos nos ofrece Dios la santidad. Es lo que el Señor le había pedido que recordase a la humanidad, la misión que le hizo ver para él, a la que se entregó con toda el alma. No es excusa para ceder ni la guerra, ni sus consecuencias: la falta de libertad, de medios o de tranquilidad para trabajar. Su encuentro con los demás fue siempre sacerdotal y apostólico, ayudarles a situarse ante Dios: estimula, sugiere e impulsa; de manera muy particular lleno de paz con su ejemplo. Lo mismo que se prodiga con su palabra ofrece generosamente los sacramentos. Son muy sugerentes en la película los momentos que presentan a Josemaría sumergido en la oración, perseverando en ella, recibiendo las luces divinas o la dulce protección de la Virgen. Máxime en momentos de guerra fratricida, que no son para andarse en contemplaciones, sino todo lo contrario, la tentación es primero subsistir. No, primero es la oración, despachar con el Señor, descubrir y abrazar la voluntad de Dios.

Desde estas perspectivas son expresivas las palabras de monseñor Javier Echevarría, Obispo Prelado del Opus Dei, después de haber visto Encontrarás dragones, en la presentación romana el pasado día 21 de marzo, en el Colegio Pontificio de América del Norte, acompañado de representantes de la cultura y de la Iglesia: "doy gracias a Dios por esta película. Me ha gustado verla como un homenaje a tantos miles de sacerdotes de hace años, pero también a los de ahora, que gastan su vida con alegría en servicio de las almas, en servicio de la sociedad". Bien podemos decir que las cosas buenas siempre son oportunas, y hasta necesarias, para animarnos a todos. Bienvenido sea este filme.
Trackback(0)
Comentarios (0)Add Comment

Escribir comentario

busy